V Domingo de Cuaresma: La Gracia del perdón
















" Ve, y en adelante no peques más "
                                                  (Juan 8, 11)

    Os diré que en realidad tenía ya un texto preparado para este domingo, pero esta mañana, después de ver el impresionante Ángelus del Papa, algo dentro de mi me decía que no podía pasar por alto las palabras del sucesor de Pedro. Así que esta vez os dejo con el capitán de ésta barca de Pedro que es la Iglesia, para sea él mismo quien nos recuerde que Dios nunca se cansa de perdonarnos,somos nosotros nos que nos cansamos de pedirle perdón.   

   Por cierto, prestadle atención un momento al grupo de banderas de Siria  que se encontraban en la plaza de San Pedro en ese momento. Supongo que ya sabéis la dificilísima situación en la que se encuentran los cristianos allí, donde además de la persecución tienen que lidiar todos los días con bombardeos y fuego de proyectiles; aquí tenéis algo más de información. Al menos, yo me he emocionado muchísimo al verles allí, y os propongo dedicarles por lo menos un momento de oración por nuestros hermanos.




   A continuación os paso el texto en español, traducido directamente desde el italiano porque todavía en la web del Vaticano no está la versión oficial española, sino sólo la italiana (os dejo también el enlace por si queréis mirarlo vosotros mismos cuando salga). Espero que lo disfrutéis, porque es toda una maravilla.


Habemus Papam







¡¡Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador!!

¡¡No sé vosotros, pero yo estoy pletórica y me encanta nuestro Papa!! 
...Francisco Primero, te quiere el mundo entero...


IV Domingo de Cuaresma: Los hijos y el Padre

“Se puso en camino adonde estaba su padre”
(Lc 15,1-3.15-32)


   Los dos primeros versículos del evangelio sirven de introducción para ambientar “las parábolas de la misericordia” en un marco de escisión religiosa entre dos grupos sociales: publicanos y pecadores por una parte, y fariseos y letrados por otra.

   El primer grupo representa a los marginados de la sociedad, los proscritos de la alianza y los excluidos de toda relación con Dios: unos, (publicanos), por ejercer actividades odiosas (ladrones, atracadores, usureros, prestamistas, rapaces cobradores de tributos); otros (los pecadores) por violar sistemáticamente la Ley en su interpretación farisea (las prostitutas o los profanadores del culto y el sábado). Al segundo grupo pertenecen los fariseos, celosos observantes de la Ley, y los letrados, intérpretes oficiales de la misma. Y entre unos y otros se presenta Jesús añadiendo escándalo y polémica, porque acoge a los pecadores y come con ellos (15,2; cf. 5,30). En respuesta a esta acusación de los “ortodoxos” y practicantes Jesús expone su parábola, en la que retrata simbólicamente a los dos grupos en la persona de los dos hijos. Ambos participan de un mismo pecado, aunque de forma distinta, la traición a su condición filial respecto a un padre común.


     I. El pecado en el hermano menor está descrito teológicamente en una peripecia que discurre sobre reacciones psicológicas básicas de la persona humana:

1. Un error de la fantasía. El pecado empieza creyendo una mentira. Como el muchacho de la parábola, descontento del control familiar, el hombre se imagina un futuro feliz fuera del hogar paterno. Cree que puede prosperar en un país lejano y seductor, que en realidad desconoce. Sólo la experiencia posterior le convencerá de lo contrario.

III Domingo de Cuaresma: La Paciencia de Dios

 “Señor, déjala todavía este año, 
cavaré alrededor y la abonaré, a ver si da fruto...”(Lc 13, 8-9) 
 


   Creamos en la Buena Noticia del perdón

   El Miércoles de ceniza escuchamos una enérgica llamada: “Convertíos y creed en el Evangelio”. La confianza que da la escucha del Evangelio de la misericordia es lo que más nos puede motivar para cambiar de vida o enmendar lo que nos impide avanzar en la santidad y en el seguimiento de Cristo. Si creemos en el Padre que nos espera con amor, y en su Hijo entregado en obediencia por nosotros; si creemos y nos dejamos llenar por el Espíritu de amor, podemos confiar en la liberación del pecado y de sus rémoras. Es la hora de la penitencia, de hacer obras de “vivificación”.

   Comienza hoy, precisamente, la segunda parte de la Cuaresma, con los tres domingos que forman lo que podríamos llamar el “tríptico penitencial”, con los temas de la llamada a la conversión y la paciencia de Dios, la vuelta del hijo pródigo y el perdón de la mujer adúltera. Todos tenemos asumido que la Cuaresma es un tiempo penitencial, de renovación espiritual, para pedir el perdón de los pecados, pero ¿qué es la penitencia? ¿Cómo la expone el Evangelio? Tenemos tres domingos para comprenderlo un poco mejor y prepararnos así bien para la Pascua.


¡¡GRACIAS, SANTO PADRE!!


   Mensaje de despedida del Santo Padre, sin papeles ni anotaciones de ningún tipo; directo desde el corazón de un gran amigo. Aquel que un día afirmó ser un "humilde servidor en la viña del Señor", se despide ahora, con una profunda coherencia, siendo "simplemente un peregrino que inicia la última etapa"
¡Gracias, Santo Padre, por su ejemplo imborrable! 
 


¡Gracias! 
¡Gracias a vosotros!

Queridos amigos, estoy feliz de estar con vosotros, rodeado de la belleza de la Creación y de vuestra simpatía, que tanto me complace. Gracias por vuestra amistad y afecto.

Vosotros sabéis, que el día de hoy es distinto a otros precedentes. Ya no soy Sumo Pontífice de la Iglesia Católica (lo seré hasta las ocho, después ya no).

Soy simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinación en esta tierra. Pero quisiera todavía, con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mi reflexión, con todas mis fuerzas interiores, trabajar por el bien común y el bien de la Iglesia y de la humanidad.

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